La Polilla tramposa no soporta perder, por lo que hará cualquier cosa para descartarse toda su mano y proclamarse vencedora en este gran juego donde la diversión está garantizada.
Cada jugador recibe una mano de ocho cartas y gana el primero que consigue deshacerse de ellas. Por desgracia, algunas de ellas no pueden descartarse de forma normal y los jugadores deben buscar sistemas “alternativos” para librarse de ellas.